El tradicional comercio de la familia Andreatta, cuya historia comenzó en 1910, inició una nueva etapa de la mano de Valentina Andreatta y sus hermanos. La reapertura recuperó un espacio ligado durante generaciones a la actividad comercial y a la vida social de La Tercena.
Hay comercios que trascienden su actividad y terminan convirtiéndose en parte de la identidad de una comunidad. Ese es el caso de Casa Andreatta, el histórico establecimiento de La Tercena que reabrió sus puertas, retomando una historia que comenzó hace más de un siglo.
Desde 1910, el tradicional comercio de ramos generales acompañó el crecimiento de la localidad y formó parte de la vida cotidiana de numerosas familias.
Mucho más que un comercio
A lo largo de los años, el establecimiento fue adaptándose a diferentes momentos de la comunidad. Sus instalaciones no solo estuvieron vinculadas a la actividad comercial: allí también funcionaron un baile, un cine e incluso aulas de la escuela de la localidad.
Por sus espacios pasaron distintas generaciones, convirtiendo al lugar en escenario de encuentros, celebraciones y recuerdos que todavía permanecen entre los vecinos de La Tercena.
Una nueva generación tomó la posta
Valentina Andreatta, junto a sus hermanos, decidió recuperar el comercio familiar y volver a ponerlo en funcionamiento.
La reapertura reunió a familiares, vecinos, antiguos clientes y autoridades municipales en una jornada atravesada por los recuerdos y por las expectativas de esta nueva etapa.
“Estamos tomando la posta porque antes hubo personas que sostuvieron esta historia”, expresó Valentina.
La frase resume el desafío que asumió la nueva generación: continuar un legado comercial construido durante décadas y proyectarlo hacia el futuro.
Clientes que también son parte de la historia
Entre quienes acompañaron la reapertura estuvieron antiguos clientes que durante años mantuvieron un vínculo cercano con la familia, muchos de ellos relacionados comercialmente con el padre de Valentina.
Ese vínculo permite entender por qué Casa Andreatta representa mucho más que un comercio. Con el paso de las generaciones, la relación entre la familia y sus clientes trascendió las operaciones comerciales y se convirtió también en parte de la vida social de La Tercena.
Recuperar un comercio, preservar una identidad
La reapertura permitió además recuperar un espacio de valor histórico, social y afectivo para la localidad.
En un contexto en el que muchos comercios tradicionales enfrentan el desafío del recambio generacional, la decisión de los hermanos Andreatta adquiere un significado especial: preservar una historia familiar y comercial, pero también darle continuidad como emprendimiento.
La familia destacó además el acompañamiento del municipio durante esta nueva etapa.
Más de un siglo después de sus primeros pasos, Casa Andreatta volvió a abrir sus puertas. Una nueva generación tomó la posta de un comercio que comenzó su historia en 1910 y que hoy vuelve a ser parte de la actividad cotidiana de La Tercena.
PH: Ariel Muñoz
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