Desde Córdoba, Evelin Gómez convirtió a Invitaciones Ingeny en una marca que hoy llega a distintos puntos de Argentina y también al exterior
En un tiempo donde casi todo parece resolverse desde una pantalla, Evelin Gómez eligió apostar por lo tangible. Por aquello que se toca, se guarda y queda como recuerdo. Catamarqueña, radicada en Córdoba y al frente de Invitaciones Ingeny junto a su pareja y socio César Aguilar, logró transformar una búsqueda creativa en una marca que hoy llega a distintos puntos del país y también al exterior.
Su historia comenzó lejos del mercado de los eventos. Ingeny nació primero como un emprendimiento de diseño gráfico corporativo e identidad de marca para empresas. Sin embargo, Evelin sentía que ese mundo limitaba su creatividad. Las estéticas empresariales, más rígidas y formales, no le permitían desplegar todo lo que tenía para dar. Fue al comenzar a diseñar invitaciones cuando descubrió un espacio donde podía innovar, crear con libertad y construir un estilo propio.
Ese cambio marcó el inicio de una nueva etapa: de Ingeny Studio pasaron a convertirse en Invitaciones Ingeny, una marca especializada en invitaciones personalizadas para bodas, fiestas de 15, cumpleaños y eventos especiales.

Creatividad, identidad y el valor de lo tangible
La raíz catamarqueña también ocupa un lugar central en su recorrido emprendedor. Evelin cuenta que en Catamarca aprendió mucho observando a su padre, quien trabajaba con artesanías en cuero. También incorporó saberes vinculados a la bijouterie y al trabajo manual. Todo ese universo creativo, que en algún momento parecía haber quedado “dormido”, encontró en las invitaciones una forma concreta de volver a aparecer.
“Me motivó la posibilidad de incorporar conocimientos de arte, artesanía y armado de bijouterie que ya tenía aprendidos”, expresa. En un mercado donde predominaban formatos más tradicionales, como la tarjeta y el sobre común, ella sintió la necesidad de ir más allá y sumar detalles que marcaran la diferencia.
En plena era digital, muchos les decían que las invitaciones impresas iban a dejar de usarse. Pero Evelin nunca lo vio como una amenaza. Para ella, Ingeny no apunta a quien busca únicamente una solución digital o económica, sino a quienes valoran “lo tangible, las emociones y los recuerdos”.

Emprender desde cero y construir una marca con redes sociales
Los comienzos no fueron fáciles. Evelin y César no contaban con herramientas profesionales, ni impresoras, ni máquinas de corte, ni espacio físico para recibir clientes. Tampoco tenían contactos en Córdoba. La primera gran herramienta fue una computadora de escritorio que ella compró con su primer sueldo, con la idea de estudiar diseño.
Desde allí empezaron a construir una marca desde cero, logrando que personas que no los conocían confiaran en su trabajo a través de las redes sociales. No hubo recomendación previa ni estructura armada: hubo convicción, constancia y una fuerte creencia en el producto.
Instagram y TikTok se convirtieron en una vidriera clave para mostrar la esencia de la empresa. La constancia en las publicaciones, la coherencia visual y una identidad de marca muy marcada permitieron que Ingeny creciera y llegara incluso a clientes de otros países.
Hoy, Invitaciones Ingeny realiza trabajos para eventos en distintos puntos de Argentina y también envíos internacionales, consolidándose como una marca vinculada a productos personalizados y experiencias emocionales.
De emprendimiento creativo a empresa en crecimiento
El crecimiento también trajo nuevos desafíos: incorporar maquinaria, automatizar procesos y sumar personal. Evelin prefiere no hablar de obstáculos, sino de nuevas etapas de gestión. La empresa ya no es solo un proyecto creativo, sino una estructura que exige visión, organización y estrategia.
En ese punto, destaca el rol de César, su pareja y socio. Ella se define como la parte creativa, mientras que él aporta la estrategia de negocios. Esa combinación fue determinante para convertir a Ingeny en una marca en expansión.
Trabajar de manera independiente fue siempre parte de su deseo personal. Evelin reconoce que nunca se sintió cómoda en relación de dependencia porque necesitaba crear, tomar decisiones y construir su propio camino.
Hoy sueña con llevar la marca todavía más lejos, con presencia en distintas ciudades y países. Pero más allá de esa visión de crecimiento, sostiene una idea que atravesó todo su recorrido emprendedor: creer en el proyecto incluso cuando parecía difícil.
“Si creés en lo que hacés, vas a llegar lejos”, afirma. Y resume el camino emprendedor en tres palabras que también explican su propia historia: constancia, perseverancia y disciplina
Deja un comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *