Los precios mayoristas aumentaron apenas 0,8% en julio, por debajo de otros registros del año. La desaceleración puede contribuir a reducir presiones sobre los precios finales, aunque alimentos, energía y otros sectores todavía muestran aumentos.
La evolución de los precios mayoristas en Argentina dejó en julio una señal que podría favorecer el proceso de desaceleración de la inflación que enfrentan los hogares.
El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) aumentó 0,8% durante julio, mientras que acumuló un incremento del 16,6% en los primeros siete meses de 2026 y del 31,1% interanual, según los datos publicados por el INDEC.
El dato resulta relevante porque los precios mayoristas reflejan la evolución de los valores de los productos antes de llegar a las etapas finales de comercialización. Una menor presión en este segmento puede reducir parte de los costos que posteriormente enfrentan comercios y empresas, aunque eso no implica necesariamente un traslado inmediato o proporcional a los precios que pagan los consumidores.
¿Por qué puede ser una buena señal para la inflación?
Durante julio, los productos nacionales aumentaron 0,8%, mientras que los importados avanzaron solamente 0,5%.
La evolución de los bienes importados es uno de los datos para observar, ya que una menor variación puede contribuir a moderar costos en actividades que dependen de insumos, componentes o productos provenientes del exterior.
Otro factor que ayudó a contener el índice general fue la fuerte baja de petróleo crudo y gas, que retrocedió 9,2% mensual y tuvo una incidencia negativa de 0,91 puntos porcentuales sobre el IPIM.
En la medida en que estas menores presiones mayoristas se sostengan, podrían contribuir a limitar futuros ajustes en determinados precios minoristas.
Alimentos y energía todavía meten presión
El informe, sin embargo, también muestra que todavía existen sectores con aumentos importantes.
Los alimentos y bebidas subieron 1,4% en julio, mientras que los productos agropecuarios avanzaron 3,6%. La energía eléctrica aumentó 5,8%, siendo uno de los incrementos mensuales más relevantes.
Este comportamiento resulta especialmente importante para los hogares porque alimentos y servicios tienen una incidencia directa sobre el presupuesto familiar.
Por eso, el 0,8% mayorista constituye una señal favorable, pero todavía convive con aumentos sectoriales que podrían continuar presionando determinados precios al consumidor.
¿Los precios mayoristas anticipan lo que pasará con la inflación?
No necesariamente de manera directa.
El precio que finalmente encuentra una familia en una góndola o comercio incorpora otros componentes además del valor mayorista: costos comerciales, logística, salarios, alquileres, servicios, impuestos y márgenes, entre otros factores.
Por eso, el IPIM no permite anticipar por sí solo cuánto será la inflación minorista, pero sí aporta información relevante sobre una de las etapas de formación de precios.
El comportamiento de julio deja así una señal positiva para los próximos meses: las presiones mayoristas fueron moderadas, aunque será necesario observar si esta tendencia continúa y, especialmente, qué sucede con alimentos, energía y otros costos directamente vinculados al consumo.
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