Según CAME, el productor recibió apenas el 30,7% del precio final que pagó el consumidor
La diferencia entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor volvió a mostrar importantes brechas durante abril. Según el último informe del Indicador de Precios en Origen y Destino (IPOD) elaborado por CAME, los precios de los alimentos se multiplicaron en promedio 3,56 veces entre el campo y la góndola.
Esto significa que por cada $1 que recibió el productor, el consumidor terminó pagando $3,56 en el punto de venta.
Sin embargo, el informe también mostró una mejora para el sector productivo: la participación del productor dentro del precio final alcanzó el 30,7%, el nivel más alto desde agosto de 2024 y 4,6 puntos porcentuales por encima del mes anterior.
Cítricos: las mayores diferencias de precios
Entre los productos que registraron las mayores brechas entre origen y destino se destacaron:
• limón: 12,9 veces
• mandarina: 12,6 veces
• naranja: 12,2 veces
En el otro extremo, los productos con menor diferencia fueron:
• frutilla: 1,1 veces
• huevo: 1,2 veces
• zapallito: 1,3 veces
Los datos reflejan cómo los costos de logística, intermediación, comercialización y distribución continúan teniendo una fuerte incidencia en el precio final de algunos alimentos.
Los precios al productor también siguen creciendo
El informe señala que el precio en origen de la canasta IPOD registró un incremento interanual del 50,4%, mientras que en los últimos 12 meses acumuló una suba del 19,7%.
Uno de los casos más destacados fue el del brócoli, cuyo precio al productor aumentó 214,7% durante abril.
Según CAME, las heladas, el cambio de estación y la menor oferta vinculada a la preparación de cultivos de invierno fueron factores determinantes en ese incremento.
Qué significa para el NOA
Para las economías regionales del NOA, donde frutas, hortalizas y producción agrícola tienen un peso importante dentro de la actividad económica, la evolución de estas brechas continúa siendo un tema central.
Productores, comerciantes y consumidores siguen observando con atención la diferencia entre los valores de origen y los precios finales, en un contexto donde logística, transporte y costos operativos influyen cada vez más en la formación de precios.
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