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¿Conviene tener un local en un shopping en el NOA?

¿Conviene tener un local en un shopping en el NOA?

En un escenario económico atravesado por la caída del consumo real y el crecimiento nominal impulsado por la inflación, la pregunta sobre la conveniencia de instalar un local en un centro de compras vuelve a cobrar relevancia. Los últimos datos de la Encuesta Nacional de Centros de Compras del INDEC, correspondientes a febrero de 2026, permiten analizar con mayor precisión este modelo comercial y su viabilidad, especialmente en el Norte argentino.

El primer dato a considerar es la evolución del consumo. Las ventas en shoppings registraron una caída del 2,1% interanual en términos reales y una baja del 1,8% respecto al mes anterior. En el acumulado del año, el descenso alcanza el 1,1%. Esto indica que, más allá del movimiento comercial visible, el poder de compra continúa deteriorado.

Sin embargo, en términos nominales la actividad muestra otra cara. Las ventas a precios corrientes alcanzaron los 495.867 millones de pesos, con un incremento interanual del 17,9%. Esta dinámica refleja un fenómeno recurrente en la economía argentina: mayor facturación en pesos que no necesariamente se traduce en mayor volumen de ventas.

En este contexto, los centros de compras siguen concentrando una parte importante del consumo. La indumentaria, el calzado y los accesorios representan cerca de la mitad de las ventas, seguidos por los rubros vinculados a gastronomía y alimentos. Se trata de sectores de alta rotación que logran sostener la actividad incluso en escenarios de retracción.

En la Región Norte, que incluye a Catamarca, las ventas a precios corrientes crecieron un 13,6% interanual, por debajo de otras regiones del país. Este dato refleja un menor dinamismo del consumo en el interior, donde la recuperación es más lenta y los mercados presentan menor escala.

A la hora de evaluar la conveniencia de un local en un shopping, otro indicador relevante es la facturación promedio. Según el informe, cada local activo registra ventas mensuales cercanas a los 92 millones de pesos. No obstante, este valor debe leerse en el contexto inflacionario, ya que no necesariamente implica mayor rentabilidad. Los costos fijos elevados, especialmente alquileres y gastos operativos, continúan siendo un factor determinante.

En este escenario, la respuesta a la pregunta inicial no es uniforme. Los centros de compras mantienen ventajas claras: alto flujo de público, visibilidad de marca y un entorno comercial consolidado. Sin embargo, también presentan mayores exigencias en términos de estructura de costos, competencia y diferenciación.

Para algunos rubros, como indumentaria y gastronomía, el modelo sigue siendo viable, en tanto logran capitalizar la circulación constante de consumidores. Para otros segmentos, especialmente aquellos con márgenes más ajustados o menor rotación, el riesgo es mayor.

En el caso del NOA, la ecuación se vuelve aún más sensible. La menor intensidad del consumo obliga a estrategias más precisas, con foco en la eficiencia, la propuesta de valor y la experiencia de compra. En este contexto, el shopping deja de ser únicamente un canal de ventas y pasa a funcionar también como espacio de posicionamiento y construcción de marca.

En definitiva, tener un local en un centro de compras continúa siendo una oportunidad, pero ya no representa una garantía de rentabilidad. En un mercado más selectivo, la viabilidad depende menos de la ubicación y más de la capacidad de adaptación del negocio.

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